Si los bebés gatean sobre una alfombra, el movimiento los expone a ciertos riesgos al levantar altos niveles de suciedad, células de la piel, bacterias, polen y esporas de hongos.

Así lo afirma un estudio realizado por la Universidad de Purdue, en Estados Unidos, donde destaca que la suciedad se llega a inhalar en una dosis cuatro veces mayor por kilogramo de masa corporal, que lo que un adulto podría respirar caminando sobre el mismo sitio.

Explican que en un adulto, una parte importante de las partículas biológicas se elimina en el sistema respiratorio superior, en las fosas nasales y la garganta, pero como los niños muy pequeños con “frecuencia respiran por la boca, una fracción significativa se deposita en las vías respiratorias inferiores”, llegando a “las regiones más profundas de sus pulmones”.

Los especialistas indican que hasta cierto punto la situación se contrarresta por el hecho de que los bebés tienden a moverse en espacios cortos a diferencia de niños mayores o los adultos. Además de que cierta exposición a la suciedad, los protege de padecimientos alérgicos.