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Un matrimonio feliz a largo plazo, puede depender de tus genes o de los de tu pareja.

En un estudio de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, se examinó el papel de una variación genética que afecta a la oxitocina, una hormona que desempeña un papel en la vinculación social.

En el análisis a casi 200 parejas casadas de entre 37 y 90 años de edad, se encontró que las parejas que registraron una variación genética conocida como el genotipo GG, dentro del receptor del gen de la oxitocina, presentaban satisfacción marital y sentimientos de seguridad significativamente mayores dentro de su matrimonio.

Los investigadores también hallaron que las personas con el genotipo GG reportaron un apego menos ansioso en su matrimonio.

El apego ansioso, un estilo de inseguridad en las relaciones, se vincula con menor autoestima, alta sensibilidad al rechazo y comportamiento de búsqueda de aprobación.

De acuerdo con los investigadores, el genotipo GG de un individuo y el genotipo GG de su pareja juntos representan aproximadamente el 4 por ciento de la varianza de la satisfacción conyugal. El porcentaje es pequeño, pero es una influencia significativa si se consideran otros factores genéticos y ambientales a los que están expuestas las parejas.