La fundación internacional Changing Markets, presentó el informe ¡Al grano!: ¿Qué marcas de harinas incumplen con la normativa de fortificación mexicana?, el cual revela el fracaso del programa de fortificación de harinas en México. Con base en informes previos, que resaltaron vacíos, omisiones e irregularidades en el seguimiento y cumplimiento de la fortificación de harinas, el más reciente informe presenta los resultados del análisis del contenido nutricional de 343 muestras de 61 productos diferentes de harinas de trigo y maíz realizado en instalaciones acreditadas de los Laboratorios FERMI de la Ciudad de México.

El ejercicio de muestreo fue organizado y llevado a cabo a finales del 2018 por el socio del proyecto, Proyecto AliMente, en diferentes localidades de los estados de la Ciudad de México y Chiapas, dos de los estados con las mayores tasas de anemia del país. En este sentido, los resultados preliminares de ENSANUT 2018 confirman que la anemia sigue siendo un gran problema en México y al menos la mitad de los casos de anemia infantil se pueden atribuir a la carencia de hierro.

Con este estudio se muestra que, a pesar de que la mayoría de las harinas en México están etiquetadas como “fortificadas” con micronutrientes, solamente el 7%, es decir, 4 de 61 productos de harinas de maíz y trigo lo están de una manera adecuada y, por lo tanto, en total cumplimiento con la ley. Esto significa que la mayoría de las harinas que se consumen en México, o bien no están fortificadas en absoluto (7%), o bien no parecen utilizar fuentes de micronutrientes de buena absorción en las cantidades adecuadas (86%).

“La fortificación de alimentos es una medida eficaz en la lucha contra la malnutrición, pero sólo cuando se hace correctamente. A pesar de ser un requerimiento legal en México, hemos descubierto que únicamente el 7% de los productos de harina están fortificados adecuadamente. La industria alimentaria tiene la obligación de cumplir con la ley y también tiene la responsabilidad moral de mejorar la nutrición de las personas. Sin embargo, está fallando a los mexicanos en ambos aspectos. El nuevo gobierno tiene que vigilar más de cerca las acciones de la industria alimentaria”, dijo Alice Delemare, de la Fundación Changing Markets.

Del análisis de los 61 productos de harinas de maíz y trigo, sólo cuatro marcas de harina de trigo: SELECTA, SOL DE ORO, RIO LERMA, y GOLDEN HILLS (LA COMER), resultaron estar fortificados adecuadamente, es decir, cumplen claramente con los niveles necesarios de hierro y zinc, y utilizan fuentes de buena absorción. De acuerdo con la calificación que se le dio a cada producto/marca por su cumplimiento de la legislación para una correcta fortificación, siendo 10 la calificación más alta y 0 la más baja, estos cuatro productos recibieron un 10.

Es grave que ninguno de los productos de harinas de maíz parece estar fortificado adecuadamente. Aún más preocupante, son las irregularidades encontradas en los productos subsidiados dirigidos a la población más necesitada. Por un lado, ninguno de los ocho productos de harina de maíz del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) en Chiapas, producidos por MINSA, resultaron estar realmente fortificados. Por otro lado, los cinco productos de harina de maíz fortificada de DICONSA, no llevaban suficiente hierro.

Considerando que el maíz representa el 72% del consumo de granos en México, las empresas productoras de harinas de maíz tienen una mayor responsabilidad a la hora de garantizar el éxito de los programas de fortificación para combatir la carencia de hierro y la anemia nutricional en el país. Sin embargo, ninguna empresa parece estar fortificando adecuadamente. Esto se debe a que marcas como MASECA y MAIZZA no utilizan fuentes de hierro de buena absorción, y aquellas que las utilizan, como MINSA o GUERRERO, no parecen estar añadiendo hierro en suficiente cantidad.

Con información de Antonio Aranda