Hoy se cumple un año del tiroteo en la secundaria Marjory Stoneman Douglas en el condado de Parkland, Florida.

Lo que era un día de celebración terminó en tragedia y con la vida de 17 personas, su mayoría menores de edad, tras ser atacados por Nikolas Cruz, un joven de 19 años, quien ingresó a la institución armado con rifle semiautomático AR-15.

El agresor ya paga su condena en la prisión de Florida y se espera que la Fiscalía pida pena de muerte por 17 cargos de homicidio y 17 por intento de homicidio.

Este suceso marcó una pauta para que jóvenes sobrevivientes y familias de las víctimas alzaran la voz para pedir cambios en la regulación de armas en Estados Unidos y realizaran movilizaciones como la “Marcha por nuestras vidas”, que dieron como resultado la promulgación de 67 nuevas leyes sobre armas de fuego en 26 estados y Washington, DC, así como la creación de órdenes de protección contra riesgos extremos y la prohibición de aceleradores de disparos y cargadores de gran capacidad.

También hace unos días se envió al Congreso un proyecto de ley que exige un control universal de antecedentes para vender armas y con ello, tener conocimiento sobre el historial de cada uno de los compradores.

Asimismo, sobrevivientes y familiares de las víctimas de Parkland siguen reuniendo firmas para que en un año se envíe a referéndum la decisión de prohibir ventas de rifles de asalto en Florida.