Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) presentaron este martes una denuncia penal contra 26 funcionarios del propio instituto, incluido el exdirector Diego Prieto Hernández, por la presunta destrucción y falsificación de al menos 47 monumentos arqueológicos mayas durante la construcción del Tren Maya.
Jesús Evaristo Sánchez, de la Comisión de Protección y Legislación del Patrimonio del Sindicato Nacional de Profesores de Investigación del INAH, detalló en conferencia que los vestigios fueron desmantelados y mutilados, principalmente, en los tramos 6 y 7 del megaproyecto (que comprende Tulum, Chetumal y Escárcega).
Posteriormente fueron utilizados para edificar “monumentos falsos” en el Parque de la Memoria Báalam Tun, en Chetumal. Incluso, fueron presentados como “rescatados y reubicados”, lo que que implica un fraude ideológico-arqueológico
“La conducta delictiva consiste en el hecho de presentar 47 monumentos nuevos, construidos con algunos fragmentos auténticos, como monumentos arqueológicos originales, simulando su conservación mediante una reubicación […] con el objetivo de justificar su supuesta salvaguarda, lo que igualmente denota un delito de lesa arqueología”, añadió el experto.
Aclaró que no se tratan de esculturas, tepalcates u ollas, sino fragmentos de basamentos para templos, camellones y plataformas habitacionales.
La denuncia penal cuenta con casi 700 fojas con pruebas fotográficas, técnicas y documentales; ya fue presentada ante la Fiscalía General de la República en Quintana Roo el pasado 7 y 8 de julio. De avanzar el proceso, esperan que en menos de dos meses se ejerza acción penal.
El agremadió reveló que, además de Prieto Hernández, señalan directamente a Manuel Pérez Rivas, coordinador del salvamento arqueológico del Tren Maya, y a otros funcionarios, incluido el actual Consejo de Arqueología.
“Lo más indignante es que ahora, 500 años después, son los propios funcionarios de la institución los que siguen realizando los actos que los conquistadores no concluyeron: retirarle, arrancar las piedras de los basamentos piramidales, las piedras de las fachadas, para con eso ir a construir edificios nuevos que quieren mostrarle al turista como monumentos originales”
Los investigadores advirtieron que este caso es solo el primero: existen al menos cuatro parques similares en el sureste mexicano con el mismo patrón de presunta destrucción patrimonial.








