Rodeado por banderas y entre cánticos, una multitud dio el último adiós al ex presidente de Perú, Alan García, quien el miércoles pasado se disparó en la cabeza antes de ser detenido por delitos de corrupción ligados al caso Odebrecht.

Previo al traslado de los restos del ex mandatario al cementerio privado donde será sepultado, su hija Luciana García Nores leyó una una carta que dejó antes de atentar contra su vida.

En el documento, el político de 69 años reiteró su inocencia respecto a las imputaciones que se le hicieron por supuestos actos de corrupción.

También se refirió a las razones de suicidio: “No tengo por qué aceptar vejámenes. He visto a otros desfilar esposados, guardando su miserable existencia, pero Alan García no tiene por qué sufrir estas injusticias y circos. Por eso, le dejo a mis hijos la dignidad de mis decisiones; a mis compañeros, una señal de orgullo; y mi cadáver, como una muestra de mi desprecio hacia mis adversarios”.

Después de la lectura de la carta, Federico Danton, el hijo menor de Alan García, firmó sobre su féretro el documento que lo inscribió como militante del Partido Aprista Peruano, del que su padre era el principal líder.

Posteriormente, el ataúd con el cuerpo del ex mandatario inició un paseo fúnebre por calles del centro histórico de Lima, acompañado por una multitud, antes de ser conducido al cementerio donde será cremado en una ceremonia privada y sin homenajes de estado.