Estas vacaciones de Semana Santa pueden ser una excelente oportunidad de para jugar y pasar tiempo divertido con los pequeños.

De acuerdo a un estudio del Centro de Especialización de Estudios Psicológicos en la Infancia (CEEPI), los padres de familia mexicanos tienen muy poco tiempo para jugar con sus hijos pequeños, ya que en promedio, solamente juegan alrededor de dos horas por semana. Debido sobre a las jornadas de trabajo tan intensas de los padres de familia, y se suma la depresión, el aislamiento de los padres, escenarios de violencia conyugal y marginación social, adicciones, y también egoísmo de los adultos que se tornan incapaces de relacionarse afectivamente con sus hijos.

Situación que se agrava cuando quieren compensar estas carencias con regalos materiales o sustitutos del juego: como videojuegos, tabletas o teléfonos inteligentes o les permiten ver programas de televisión o videos sin restricción o también llenan de actividades extraescolares a sus hijos.

Sin embargo, se sabe que los adultos que juegan constantemente con sus hijos tienden a tener una visión más positiva de la vida y los niños se sienten afectivamente más seguros y comprendidos.

Algunas patologías que pueden desarrollar los niños que no juegan con sus papás: Soledad y aislamiento, depresión, baja autoestima, pérdida de la confianza hacia los padres, un sentimiento de que no son importantes para sus papás, no estimulan la creatividad, no se sienten queridos, no expresan los problemas que pueden tener en entornos escolares ni familiares.

¿Por qué los papás no juegan con sus hijos?

Dicen que no tiene tiempo, ni en los fines de semana.

Cansancio crónico.

Poca disposición para dedicarles tiempo a sus hijos.

No se pueden conectar afectivamente con los niños.

Piensan que el juego no tiene importancia.