Si la escritura de tu hijo, en lugar de parecer letras, se ven como garabatos, se puede tratar de un cociente intelectual destacado.

Un estudio de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, indica que las personas que tienen una mala caligrafía son más inteligentes que las que tienen letra estilizada y legible.

Explican que el cerebro de las personas con letra fea trabaja a una velocidad mayor que sus manos, por lo que dan prioridad a la información que están procesando que a la destreza para anotarla.

En el análisis se encontraron mayores habilidades mentales y agilidad mental en los menores con pésima caligrafía.