La música es un arte del cual viven muchas personas; es un negocio en donde los canales de TV y las emisoras de radio parecen estar colmadas de temas, pero siempre hay espacio para los clásicos y los nuevos éxitos.

Es una industria de donde han salido muchas historias increíbles, relatos de personas de las que parecía improbable esperar el éxito, tal y como las historias que relatan los amigos de Gananci. Pero también es una industria que ha evolucionado y el método tradicional ya no nos asegura hacer dinero.

Por eso hoy hablaremos sobre las diversas maneras en las que se puede hacer dinero dentro de la música.

  1. Vendiendo canciones

La música se compone de melodía y letra. Alguna puede ser más importante que la otra según el género musical que se vea, pero en general ambas son relevantes.

Muchos artistas famosos cantan o interpretan temas escritos por alguien más, un compositor profesional que sacó la letra o música del tema desde su corazón y su cabeza.

Para los compositores es posible vender o ceder los derechos de autoría a otra persona. Una modalidad de negocio musical que poco se conoce.

  1. Derechos de distribución

Se desprende del punto anterior. Tras la venta del tema es posible cobrar las llamadas regalías por la distribución del tema. Estas se generan cuando el tema se distribuye hacia estudios musicales, de cine, videojuegos y particulares que quieren el tema para hacer publicidad.

Esto debe figurar en el contrato, por lo que se requiere dejar siempre claro el porcentaje que recibirá el compositor.

  1. Por interpretación de un tercero en publico

Si un individuo se lucra de una pieza compuesta por alguien más y los derechos de autor están vigentes, ese otro está cobrando parte de la entrada de dinero que se produce por el rendimiento de quien interprete la pieza.

Ya sea en un concierto, las reproducciones de un video en Youtube o incluso las interpretaciones en directo. El escritor siempre gana cuando se reproduce su música en público.

  1. Descargas digitales

En la era digital los escritores nos e quedaron atrás y también sacan su tajada de la música que crearon. Cada que se descarga una pieza en la cual participaron en la música o melodía reciben un porcentaje.

En algunos países el negocio está tan avanzado que ya están estipuladas las cantidades. Sin embargo, en otros lugares hay más libertad y pueden establecerse los márgenes de ganancia por descarga de la música.

  1. Streaming

Esta popular manera de reproducir música representa también una avalancha de dinero para compositores y escritores. Cada que se reproduce una canción de manera interactiva, él o ella están recibiendo un porcentaje de ello.

  1. Por ringtone

Así es, cuando nos llaman y suena “Despacito”, Luis Fonsi es un poco más rico. Por supuesto, no se mide en cantidad de llamadas, sino por descargas directas para tono o tono de espera de llamada.

No es la forma más popular, pero es otra forma de monetizar el trabajo de un músico. Sin embargo, en Estados Unidos algunas empresas se aseguran de ofrecer esta característica a sus usuarios, por lo que en su mercado, esta forma de regalías aún está viva.

  1. Impresión

Una impresión, tanto física como digital, se da cuando se publican las liricas o melodías de una canción en un manual o sitio web. Se genera con los derechos de visualización.

Lo sabemos, es un derecho poco respetado, pero los compositores e intérpretes también reciben dinero por ello.

  1. Tocando en bares y sitios nocturnos

Ya saliendo un poco del tema de la escritura y autoría de temas, entramos en materia de la reproducción en vivo. Hablamos de ir a tocar o cantar a un sitio y que nos paguen por ello.

Antes de estar en los grandes escenarios y conciertos con muchas luces, muchos artistas comenzaron de esta manera y son un gran ejemplo de cómo alcanzar el éxito en la música.

Algunos comenzaron cantando temas de otros (violando los derechos de autoría de los que hablamos), otros se dedicaron del todo a ser ellos y los resultados están a la vista.

La música es un arte del cual se debe vivir, solo se debe saber un poco más de negocios y tener visión con los números.