Es muy común el consejo bien intencionado de “mantenerse positivo”. Cuanto mayor es el desafío, este dicho puede sentirse irreal.

Es difícil encontrar la motivación para enfocarse en lo positivo cuando la positividad parece un deseo ilusorio.

El verdadero obstáculo para la positividad es que el cerebro humano está preparado para buscar y enfocarse en las amenazas. Este mecanismo de supervivencia le sirvió a la humanidad épocas atrás cuando eran cazadores y recolectores, viviendo cada día con la muy real amenaza de ser asesinados por alguien o algo en su entorno inmediato.

Eso fue hace cientos de años. Hoy en día, este mecanismo genera pesimismo y negatividad, ya que la tendencia de la mente es vagar hasta que encuentra una amenaza. Estas “amenazas” magnifican la percepción de que las cosas van a ir mal.

Cuando la amenaza es real, el mecanismo funciona de maravilla. Pero cuando te imaginas la amenaza y pasas dos meses convencido de que el proyecto en el que estás trabajando va a fracasar, este mecanismo te deja con una visión agria de la realidad, lo cual causa estragos en tu vida.

Mantener la positividad es un desafío diario que requiere enfoque y atención. Debes estar muy claro de tus intenciones para mantenerte positivo si deseas superar la tendencia del cerebro a centrarse en las amenazas.

Para ello, puedes seguir estos tres caminos fundamentales.

  1. Separa los hechos de la ficción.

El primer paso para aprender a centrarse en lo positivo requiere saber cómo detener la auto-charla negativa. Cuanto más te dediques a pensar sólo en lo negativo, más poder le darás. La mayoría de los pensamientos negativos son sólo eso: pensamientos, no hechos.

Si te encuentras creyendo las cosas negativas y pesimistas que dice tu voz interior, es hora de detenerte y anotarlas. Literalmente, detén lo que estás haciendo y escribe lo que estás pensando.

Una vez que te hayas tomado un momento para frenar el impulso negativo de tus pensamientos, serás mucho más racional y claro al momento de evaluar su veracidad. Puedes apostar que las declaraciones no son ciertas cada vez que veas palabras como nunca, siempre, peor, etc.

¿Realmente pierdes las llaves todo el tiempo? Por supuesto que no. Tal vez las olvides con frecuencia, pero la mayoría de los días las recuerdas. ¿Nunca vas a encontrar una solución a tu problema? Si realmente estás atrapado, tal vez te has resistido a pedir ayuda.

O si realmente es un problema insoluble, entonces ¿por qué estás perdiendo el tiempo golpeando tu cabeza contra la pared? Si las declaraciones todavía parecen “hechos”, una vez que están en el papel, muéstraselas a un amigo en quien confíes y corrobora si es cierto. Verás como la verdad sale a relucir.

  1. Identifica algo positivo.

Una vez que te salgas de los pensamientos negativos, es hora de ayudar al cerebro a aprender aquello en lo que quieres que se enfoque: En lo positivo.

Esto vendrá naturalmente después de alguna práctica, pero primero tienes que darle a tu cerebro errante un poco de ayuda, seleccionando conscientemente algo positivo en qué pensar. Cualquier pensamiento positivo servirá para volver a centrar la atención de tu cerebro.

Cuando las cosas van bien y tu estado de ánimo es bueno, esto es relativamente fácil. Cuando las cosas van mal, y tu mente está inundada de pensamientos negativos, esto puede ser un desafío.

En esos momentos, piensa en tu día e identifica una cosa positiva que te haya sucedido, no importa cuán pequeña sea. Si no puedes pensar en algo del día actual, reflexiona sobre el día anterior o incluso la semana anterior. O tal vez hay un evento emocionante que está esperando por tu atención.

El punto clave es que debes tener algo positivo listo para ese momento en el que deseas cambiar tu atención cuando los pensamientos se tornan negativos.

Si eso te resulta difícil, puedes repetir el proceso de anotar los pensamientos negativos para desacreditar su validez, y luego disfruta libremente de pensamientos positivos.

  1. Cultiva una actitud de gratitud.

Tomarte un tiempo para contemplar aquello que agradeces no es simplemente hacer lo “correcto”, sino que también es saludable. Una investigación realizada en la Universidad de California encontró que las personas que trabajan diariamente en cultivar una actitud de gratitud experimentan un estado de ánimo mejorado, esto se debe a los bajos niveles de cortisol, la hormona del estrés.

Cultiva una actitud de gratitud tomándote un tiempo cada día para centrarte en lo positivo. Cada vez que experimentes pensamientos negativos o pesimistas, utiliza esto como una señal para cambiar de rumbo y pensar en algo positivo. Con el tiempo, la actitud positiva se convertirá en una forma de vida.