(Con información de EFE e imagen de MEXSPORT)

Rob Manfred, comisionado de las Grandes Ligas, dice que confía en que la temporada 2020 continúe, y declaró que “no hay razón para renunciar (al campeonato) ahora” a pesar de las pruebas positivas de coronavirus que han llevado a la postergación de 17 juegos en 10 días.

“Estamos jugando, (pero) los jugadores necesitan ser mejores, pero no pienso en una suspensión y no hay razón para hacerlo ahora. (La situación) es manejable”, dijo el comisionado el sábado.

Manfred hizo las declaraciones después de que se supo que el juego del sábado de los Cardenales de San Luis y los Cerveceros de Milwaukee fue suspendido.
El aplazamiento se dio por cuatro pruebas positivas al coronavirus entre los Cardenales, incluido un jugador, según varios informes.

Manfred dijo el viernes al director ejecutivo de la Asociación de Jugadores, Tony Clark, que si el deporte no hace un mejor trabajo en el manejo del coronavirus, podría cerrarse la temporada, dijeron fuentes familiarizadas con la conversación.

Además de las pruebas positivas con los Cardenales, la liga y los jugadores reconocen que los próximos días son una coyuntura crítica después de un brote entre los Miami Marlins en el que 21 miembros de la organización dieron positivo al coronavirus.

Si se materializara otro brote, Manfred, que tiene el poder de cerrar la temporada, podría avanzar en esa dirección.

Varios jugadores informados en la llamada del viernes consideran que la temporada podría cerrarse el lunes si las pruebas positivas saltaran o si los jugadores continúan sin acatar estrictamente el protocolo de la liga, dijeron las fuentes.

Las redes que transmiten juegos de las mayores han sido alertadas para que busquen una posible programación alternativa después de este fin de semana en caso de que se produzca un cierre, agregaron las fuentes.

Agregan que los gobiernos estatales y locales han presionado al béisbol sobre los jugadores que eluden los mandatos descritos en el manual de operaciones de 113 páginas de la liga.
Las transmisiones de televisión han mostrado que los jugadores chocan las manos, escupen y no usan máscaras, lo que ha motivado a los funcionarios del gobierno a preguntarse qué tan en serio los jugadores están tomando los protocolos, dijeron las fuentes.