El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió el uso de gas lacrimógeno con el fin de dispersar a un grupo de migrantes este domingo en la frontera con México.

De acuerdo con el mandatario, los agentes migratorios se vieron obligados a usar ese tipo de gas para controlar a la avalancha de migrantes que intentaban ingresar a territorio estadounidense, y recordó que nadie ingresará al país de forma ilegal.

El incidente se efectuó en la frontera en los alrededores de San Diego, California, y Tijuana, Baja California, cuando cientos de centroamericanos rompieron un cerco de la Policía Federal Mexicana para llegar al límite entre ambos países.

Asimismo, el presidente rechazó que se usara gas lacrimógeno en menores de edad, tal y como han denunciado diversas organizaciones.

Esto luego de que el domingo se difundiera rápidamente una fotografía en donde aparecen dos niñas en pañales corriendo de la mano de su madre, al parecer en un intento de escapar de este tipo de ataque.