Eddy Warman platica con el profesor Héctor Velázquez de una nueva corriente que se denomina “Oncología numérica: el nuevo uso de las matemáticas para el estudio del cáncer”.

Rory Collins, jefe de los ensayos clínicos de la universidad de Oxford afirmó un día que “si quieres tener una carrera en medicina en estos días, lo mejor es que estudies matemáticas o sistemas, más que Biología”.

Esta frase la dijo pensando en científicos que más que médicos, son astrofísicos o matemáticos que se dedican a estudiar la manera en que las partículas afectan a las células.

Por ejemplo el doctor en astrofísica Andrea Sottoriva está trabajando en la lucha contra el cáncer con su conocimiento en modelos matemáticos que sirvan para agrupar la cantidad que es casi incalculable de información que han dejado los grandes avances en la medicina de los últimos años.

Los cánceres agresivos, como el de colon o seno, son muy sensibles a mutaciones, se hacen más fuertes por naturaleza y a partir de una modelación matemática.

No es la novedad:

Por supuesto, usar las matemáticas para resolver problemas biológicos no es algo totalmente nuevo.

La disponibilidad actual de información es algo nunca visto, al igual que las vías para adueñarse de esa información, por lo que su uso daría excelentes herramientas para saber cómo diagnosticar y evitar una enfermedad.

Colaboraciones contra el cáncer:

En un estudio en colaboración con el instituto valenciano de oncología, quieren encontrar un razonamiento parecido para entender la metástasis cerebral, un tipo de tumor cerebral secundario causado por otro cáncer, sobre todo de pulmón o de mama que se extiende al cerebro, y que suele tratarse con radiocirugía.

A partir de modelos evolutivos que ilustran el crecimiento de los tumores basados en ecuaciones diferenciales ordinarias y ecuaciones en derivadas parciales, y con estudios estadísticos, los médicos se puede hacer varias preguntas como cuál será la superficie óptima para radiar

Si la regularidad del tumor influye; cuánto se deben espaciar las dosis; si ya es tarde para que la terapia funcione, o si el tumor va a avanzar muy lento y se debe tratar.

Si funciona…

Si funciona, permitirá averiguar, sin necesidad de experimentos clínicos, mucha información sobre la terapia.

En medicina, utilizar el método de ensayo y error para buscar la mejor forma de hacer algo implica realizar pruebas al paciente administrándole diferentes dosis hasta ver a cuál reacciona mejor.

En cambio, optimizando con un modelo matemático, se pueden adivinar pautas para saber cuál es el mejor tratamiento sin experimentar. Esto no sólo mejora la situación del paciente, sino que también optimiza los recursos económicos y materiales, y puede extrapolarse a otras áreas.